El corazón del método
Lo que más he aprendido en estos años
Cada alumno es un mundo — y no solo en cuanto a su nivel de inglés. También en cómo se interesa por las cosas, cómo asimila la información, cómo reacciona cuando algo no le sale, si prefiere hablar mucho o necesita más tiempo antes de abrir la boca, si aprende mejor con ejemplos visuales o con explicaciones estructuradas.
Con el tiempo he aprendido a leer eso en clase y a ajustar sobre la marcha: si un ejercicio no ha funcionado, vale la pena entender por qué antes de seguir adelante. Salirse del guión cuando hace falta no es improvisar — es parte del trabajo.
Es lo que más ha cambiado mi forma de enseñar desde el principio, y lo que creo que marca la diferencia real en si alguien avanza o se estanca.